La sociedad de la información
El principal promotor de la sociedad de la información, es decir, el que la financia, es el conjunto de empresas que viven de la sociedad comunicativa, pero no en un sentido periodístico. Se ha producido un cambio de discurso y una implicación del receptor por parte de las grandes empresas. El concepto de la sociedad de información es positivo. El receptor empieza a ser tenido en cuenta. Internet a hecho olvidar a la gente que en absoluto tienen el control. Ningún medio ha permitido una integración tan voluntariosa y gustosa del receptor como Internet.
Por primera vez en la historia el motor económico es la producción y transmisión de información. Y sigue siéndolo y cada vez más. Pero la parte oscura que ocultan las empresas es que la gente, en realidad, se conecta a Internet para hacer funcionar la gran máquina económica. Internet es un prodigio económico y un gran generador de beneficios. Es obvio que ha habido una popularización de la ciencia a nivel económico, que ha mejorado el nivel de vida.
Lo que permite que perviva esta continua generación de información es lo que está detrás: el anunciante, el productor de bienes materiales de consumo. Los orígenes de este discurso son neoliberales, ya que lo que está detrás del mundo virtual es una potente industria económica.
La inflación de mensajes no es la clave de Internet ni del conocimiento. En un sentido estricto, la proliferación de mensajes no aumenta el grado de información. Para que realmente pueda tener éxito la economía de la información, se requiere un cierto grado de alfabetización y cultura. Habría que preguntarse por las razones de que la tecnología esté ahí, independientemente del contenido que difunda. Además, se articula un discurso paralelo sobre la necesidad de estar a la última en materia tecnológica. En una sociedad post-industrial, la producción sobrepasa a la necesidad, por lo que es necesario crear un símbolo que lo diferencie del resto.
